viernes, 18 de junio de 2010

El hombre equivocado!


Siempre me he mostrado escéptico respecto a los libros de autoayuda. No me creo eso de las fórmulas para alcanzar el éxito o la felicidad eterna. "Las 10 claves para alcanzar el éxito", "Cómo ser feliz en 10 días". Nombres que me saqué de la cabeza, realmente no existen libros con esos títulos, pero sí algunos con unos muy parecidos que prometen villas y castillas siguiendo una receta mágica. Me parece inconcebible que algunas personas, no sé si por desesperación o qué cosa, crean en todas esas pendejadas que se dicen allí. La verdad no creo que haya una receta mágica que nos ayude a alcanzar la felicidad eterna. Es mas, me parece aburridísima una vida en la que solo se ría y todo sea de color rosa. La vida es mas plena mientras más variedad de sentimientos se alcance tener. Me encanta arrecharme, reirme, entristecerme, llorar, gritar, etc, etc etc.... qué aburrida sería la vida si solo pudiera sentir una emoción. Esto me lleva a otro reflexión: la felicidad es relativa. Cada quien elige cómo ser feliz.

Ahora bien, hace algún tiempo mi mamá (que ama los libros de autoayuda) compró un libro llamado "Tus zonas erróneas" de Wayne Dyer. Al verlo, no me pareció tan desagradable el título. Comencé a leer la introducción y me enganchó. El tipo analiza puntos claves del comportamiento humano y de cómo esos comportamientos se convierten en autodestructivos. No son nada rebuscados, pero te hace pensar. No te promete una receta mágica de nada, sólo te lleva a la reflexión. Eso me encantó de este libro. Además, el tipo hace una crítica fuerte al sistema social en el que vivimos, y del cómo esos paradigmas hacen daño a la propia realización personal. Quería compartir un fragmento que el autor reseña en este libro. Es una reflexión hecha por alguien (Iván Ilich de Tolstoi), respecto a su vida.

<"¿Y si toda mi vida ha sido una equivocación, qué?" Se le ocurrió que lo que antes le había parecido completamente imposible, especialmente el hecho de que no había vivido como debería haberlo hecho podría después de todo ser verdad. Se le ocurrió que sus impulsos vitales, reprimidos brutalmente por sí mismo apenas los había experimentado, podrían haber sido lo único verdadero y real de su vida, y todo lo demás falso. Y sintió que sus obligaciones profesionales y toda la organización de su vida y su familia, todos sus intereses sociales y oficiales, todo eso podría haber sido falso. Trató de defenderse y justificarse ante sí mismo y de pronto sintió cuán débil era lo que estaba defendiendo y justificando. No había nada que defender...>

Creo que lo que se critica en este fragmento es la vida de un hombre que decidió vivir siguiendo los paradigmas sociales. Que todo lo que realmente quiso hacer, decir, sentir, vivir, fue reprimido por él mismo. La verdad, no me imagino vivir mi vida así. Primero, no podría vivir mi homosexualidad tal cual como he decidido vivirla. Sin tabúes ni prejuicios. Esto me hace recordar la época en la que estuve en el closet, tratando de vivir algo que no se ajustaba con la esencia de mí mismo. Una de las cosas que me gusta de este libro es lo tan "no dirigido" y "dirigido" que es. Entendiendo "dirigido" como para quien fue hecho. Una de las aclaraciones que hace el autor en la introducción es que cada quien verá en el libro lo que quiere ver. Cada quien recibirá el mensaje que desee recibir. Pues, en este caso, analizo este fragmento del hombre que era lo que no quiso ser, desde mi perspectiva y veo dos momentos de mi vida: antes y después de salir del closet.

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